El tipo anda tranquilo, mate en mano. Así en la vida como en la cancha. Mientras camina por los pasillos en su hogar de Caballito, rememora los estratos deportivos de sus últimos 20 años. Una carrera futbolística marcada por la constancia; hombre de una sola camiseta. Más de la mitad de su vida dentro del club; un tipo que ha vivido las buenas y las malas de Plumas, voz autorizada para tocar todos los temas sin tabúes ni cassettes. Con ustedes, Chorizo
-¿Qué es para vos jugar en Plumas? -Jugar en Plumas lo considero un ritual. Nos juntamos hace 20 años, primero en el patio del colegio y ahora en esta canchita. Lo que veo si bien tuvimos nuestras épocas de esplendor, me motiva mucho la nueva era que va más allá del viejo y querido pelotazo a Viya. Además, eso hizo que los objetivos subieran su calidad y más que ser “el capo de la B”, pelear por los primeros puestos de la A.
-¿Cuál fue el mejor y el peor momento? -El mejor momento creo que todos quedamos marcados por ese partido de la promoción que le ganamos a Los Alf 2 a 1 y ascendimos. Ese equipo va a quedar en la historia para siempre. Y el peor creo que fueron los años en que no estuvimos jugando el torneo. Por alguno u otra razón no volvíamos, faltaba algo de ese ritual que hoy recuperamos.
-¿En qué puesto de la cancha te sentís mejor? -Defensor y volante por la banda. En cuanto a lo defensivo, me siento cómodo marcando a los rapiditos y no al delantero faro, grandote. En cuanto a la ofensiva, me gusta ser salida y poder da pase. Buscar pase o patear al arco me gusta, pero prefiero armar la jugada. Me encanta la idea de jugar a dos toques y por abajo, pero lo que más placer me da es dar pases largos por arriba. Eso es una de las cosas que más placer me da en el fútbol.
-¿Quiénes son tus referentes? -Zanetti, Beckham, Gago, Román, De Rossi y Ever Banega. -Algo íntimo tuyo… -Toqué la batería 10 años en una banda de punk rock y me gustaría ser padre de trillizos. Golazo.